Siempre en algún momento de la vida ya sea en nuestro trabajo, en la universidad o simplemente en alguna situación en la calle, tenemos que lidiar con gente difícil; a mi en lo personal me pasó mucho en el trabajo que tuve hace un tiempo. Recibía llamadas de todo tipo de gente difícil: sabelotodos, culpibilizadores, bravucones, quejumbrosos y los que a todo le dicen que no; también tuve compañeros de trabajo difíciles como chismosos, traidores y acaparedores. De esto aprendí lo siguiente:
Cuando hay que hablar con clientes difíciles, primero que todo hay que tener calma y paciencia, además de ser educados y recordarle a la persona que uno está para ayudarle; también es importante hablar y no quedarse callado para que sepan que los estamos ayudando y no queremos conflictos, hay que tratar de ponerse en los zapatos de la persona difícil y hacerselo saber para que esta logre calmarse un poco y así tener una conversación más tranquila. Aunque es importante guardar la calma y la educación, también hay que darse a respetar y comunicarle a la persona que con mucho gusto le podemos ayudar solo que no necesitamos un mal trato por parte de ellas.
Con los compañeros difíciles es importante tener comunicación y entender el porqué se están comportando de esta manera; las críticas constructivas y el ayudarle a la persona en lo que necesite, son técnicas muy efectivas para cambiarles el humor y terminar los conflictos, que por comportarse tan difíciles han iniciado. A las personas chismosas o traidoras es mejor no hacerles caso, ya que no se gana nada positivo de lo que digan, si hay problemas y no surtieron efecto las técnicas mencionadas, es mejor comicarselo a nuestro jefe y así no meternos en enredos personales con un compañero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario